Antiguamente las formas curvas en
la figura femenina se consideraban atractiva, pero con el correr del tiempo fue
reemplazada por la delgadez extrema, lo que llevó a considerar a la “figura
modelo” como símbolo de belleza.
Imagen Corporal
Podemos definirla desde dos puntos de vista:
Podemos definirla desde dos puntos de vista:
- Neurológico: la imagen mental del propio cuerpo en la conciencia; abarca figura, dimensiones, postura.
- Psicológico: las actitudes y sentimientos que el cuerpo genera
Podemos observarla a través de
dos percepciones:
- Perceptual
- Afectiva o emocional
Normalmente, la imagen corporal coincide con la realidad,
es decir que nos vemos tal cual somos.
Cuando se genera una distorsión sobre las percepciones entre lo que se piensa y
lo que realmente se es, puede suceder que:
- Perceptual: hay inexactitud de la imagen corporal
- Afectiva o emocional: hay insatisfacción con el propio cuerpo
Factores que intervienen en la
distorsión de la imagen corporal:
- Influencia familiar: madre sobreprotectora – padre ausente (distintos expertos sostienen que el ambiente familiar protector pueden generar desórdenes alimentarios. Cuando el hijo es tan sólo un bebe, la madre no distingue las necesidades físicas y emocionales del bebé y a todas ellas las interpreta como “hambre”, lo que lleva a confusión y luego el niño no sabe diferenciar sus propias necesidades, ni reconocer si está satisfecho o tiene hambre. El padre, por otro lado, tiene un rol pobre, suele ser inmaduro, hostil, malhumorado e impulsivo)
- Evolución psicológica (hay teorías que asocian el rechazo a la comida con las tensiones sociales y/o sexuales generadas por los cambios asociados a la pubertad, referidos al control y la identidad; las situaciones de miedo suelen evitarse)
- Presión sociocultural (un choque de roles entre los valores sociales puede producir temor, culpa, sensación de estar equivocado. Generalmente la mujer se ve envuelta en una dualidad de responsabilidades que pueden confundirla – autonomía e independencia vs. cuidado de la casa, los hijos, etc. – Estos dobles mensajes son enviados constantemente por los medios de comunicación y la sociedad general)
Cuando hablamos de Trastornos de
la Conducta Alimentaria nos referimos a la relación anormal y contraproducente
con la comida; a la grave desviación de los hábitos alimentarios; a la afección
de la salud física y emocional; a la interferencia en el desempeño social.
Los más frecuentes son:
Los más frecuentes son:
- Compulsión (necesidad súbita de ingerir algún alimento considerado como indebido o perjudicial)
- Comilona (ingerir mucho volumen de alimento de una sola vez)
- Bulimia (se ingiere mucho volumen, generalmente en forma secreta, aislada y compulsiva)
- Bulimia Nerviosa (es la situación de Bulimia seguida de un acto compensatorio que puede o no ser purgativo)
- Anorexia (es la pérdida del apetito como síntoma de una enfermedad de base; quien la sufre no busca el adelgazamiento y se siente mal por ello)
- Anorexia Nerviosa (es el rechazo a la ingesta de alimentos; la persona se propone perder peso y controlar su apetito)
Urgencia Médica
Ante la negativa de alimentarse,
el paciente puede provocar su muerte en cualquier momento, ya que se debilita
físicamente y se hace cada vez más propenso a los accidentes generando su
demacración y aumentando las posibilidades de sufrir un colapso.
Es por eso que dependiendo del ritmo al que va perdiendo peso, el paciente pone en peligro su vida.
Si el grado de demacración en el paciente ya no puede disimularse con la ropa, seguramente será casi imposible lograr que se alimente, presentará un grado de desconexión con la realidad, desaparecerán las funciones cerebrales menos complejas (relacionadas con la memoria, el control de movimientos y la capacidad de relacionarse; coexiste “cierta locura”)
Es por eso que dependiendo del ritmo al que va perdiendo peso, el paciente pone en peligro su vida.
Si el grado de demacración en el paciente ya no puede disimularse con la ropa, seguramente será casi imposible lograr que se alimente, presentará un grado de desconexión con la realidad, desaparecerán las funciones cerebrales menos complejas (relacionadas con la memoria, el control de movimientos y la capacidad de relacionarse; coexiste “cierta locura”)
Fuente: M. E. Torresani. Cuidado Nutricional Pediátrico. 2da. edicion. Eudeba. 2007

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